Toro Sentado

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Tatanka Iyotanka, Sitting Bull, Nació en 1831 en la región del Grad River, Dakota del Sur. Fue educado según las cuatro virtudes fundamentales: valentía, firmeza de espíritu, generosidad y sabiduría.

Tȟatȟaŋka Iyotȟaŋka, en lakota, pertenecía a la etnia de los Hunkpapas, integrantes de una de las siete tribus del pueblo Sioux teton. Desde temprana edad se caracterizó por ser buen guerrero, a los catorce años en su primera batalla con el bando Crow, logró vencer a su contrincante, lo que sirvió para que su padre lo nombre como: Sitting Bull, “Bisonte macho sentado”, “bull” además de significar “toro” se utiliza para referirse a animales machos similares a los vacunos, fue la traducción al español lo que trajo la invocación como Toro sentado. Poco después, en un nuevo enfrentamiento con los Crow, recibió un disparo en el pie izquierdo que lo dejó cojo de por vida.

Sitting Bull by D F Barry ca 1883 original cabinet card

Sobre los veinticinco años, su reputación, valentía y liderazgo estaban bien cimentados; su carisma, generosidad, y sobre todo solidaridad con los niños, ancianos y animales, sumado a su carácter pacífico para la resolución de conflictos y su particular atención a las actividades espirituales le sirvieron para ser reconocido como jefe tribal Lakota.

A partir de 1863 el ejército estadounidense, inició una serie de batallas contra la nación Lakota, la pugna eran los territorios considerados sagrados para los nativos y de gran valor minero para el gobierno. Toro sentado y su pueblo se convirtieron en objetivos militares, a pesar de los acuerdos firmados, el descubrimiento de oro en la zona de Black Hills “Colinas Negras”, ocasionó la incursión de exploradores blancos, aquello violaba el tratado sobre la zona intangible de Colinas Negras, sitio considerado el Centro del mundo para los Lakota. Toro sentado, se resistía a la invasión del gobierno, sus antepasados habían tenido un estilo de vida en el cual honraban la Tierra, no la poseían. No podía entender, porqué la gente quiere poseer algo que no se puede poseer.

Para 1876, en tiempo de Danza del Sol, y previo a la batalla de Little Big Horn, Toro sentado danzó e hizo una ofrenda de carne que consistió en cincuenta pedazos de carne de su brazo. Bailó la Danza del Sol, que es sobre todo una danza para el pueblo, das tu sangre, sudor y lágrimas para que la gente viva, para que nazcan las generaciones futuras y para que los mayores tengan una larga vida, para que por medio de las narraciones hablen a los niños de su cultura. Toro sentado vivía para la supervivencia de su cultura y su gente, él era un guía espiritual, responsable y líder de su pueblo. Con la danza llegó la visión, mostraba a los soldados cayendo heridos o muertos dando la victoria a los bravos Lakota, pero la visión también hacía una advertencia: que no les quitaran -a los soldados-, sus pertenencias, la comida, la ropa, que no les cortaran la cabellera, nada, que los dejaran como estuvieran. Una advertencia que los guerreros no obedecieron, creían que las personas no podían viajar al otro mundo sino estaban en las mismas condiciones que en la Tierra, desfiguraban a sus enemigos para que no pudieran disfrutar del mundo espiritual. Los guerreros pasaron por alto, la advertencia de la visión, en la batalla de Little Big Horn, sobre todo aquellos que sufrieron pérdidas en manos de los soldados fueron los más asiduos en mutilarlos. Toro sentado sabía que en un futuro sufrirían en manos de los parientes de los que habían muerto. En venganza por la batalla, Toro sentado y su pueblo fueron perseguidos por años, él no quería pelear, solo defenderse, siempre fue perseguido por las tropas del gobierno, protegió y defendió su Tierra y su forma de vida. La expansión de Estados Unidos era inevitable y cuando la política gubernamental acabó con los rebaños de búfalos, los indios de las llanuras pasaron hambre. La rendición de Toro sentado fue en 1881, abandonó su estilo de vida tradicional y accedió a vivir en la reserva de Standing Rock, donde murió en 1890.

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