El cáctus San Pedro: el que abre las puertas del cielo

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“La chuma que son vnos cardones espinosos asados en rebanadas, y puestas sobre la parte dolorida de la goza alibia el dolor, y lo quita, del sumo de esta yerba usan los indios supersticiosamente bebiendola con que pierden el sentido, y dicen que ven quanto quieren […]” 

(Vásquez de Espinosa, 1630).

Las plantas enteogenas son conocidas tradicionalmente como “Plantas Sagradas”, “Maestras”, “Medicinas” y hasta “Abuelos” por su sabiduría sobre el universo. Por mucho tiempo se les llamó: plantas alucinógenas, psicotrópicas o psicoactivas y en los últimos tiempos son llamadas adaptogenas y enteogenas. 

El término Enteogeno  está conformado por los términos: 

En latin, Entheos, inspirado divinamente, y gen o genes engendrar. Entonces significaría creado con inspiración divina,  y en griego sería dios que habita dentro de uno ó creado conteniendo lo divino.

Estas acepciones se vinculan a lo que entendieron las comunidades ancestrales en su cosmovisión y las sociedades contemporáneas que han conservado la esencia de sus tradiciones. 

El Cáctus

Cactus San Pedro, llamado también Wachuma, Achuma, Aguacolla, Tsuná, Gigantón y un maestro curandero (José Luis Guayacundo) nos compartió el antiguo nombre que ha recuperado en sus “viajes”: Yatur. El nombre más común sobre todo en la región de Perú es el de San Pedro, este mismo maestro a quien se hace mención, nos explicó que el nombre de San Pedro podría deberse a que dicho “santo” es quien “tiene las llaves para abrir las puertas del cielo”, es decir el que abre las puertas al mundo espiritual.

El San Pedro, nombre más generalizado en el Perú actual, es la planta de poder o maestra nombrado de diferentes modos de acuerdo a la región donde se le encuantra: huachuma, remedio, cimorra, huando, cardo santo, paja, palo, etc. para la región norte de Perú; aguacolla, gigantón y san  pedrillo en Ecuador (Sharon, 1980: 67; Polia 1989: 48; Cabieses, 1993: 397); achuma en Tupe (provincia de Yauyos, sierra de Lima) y otras localidades de habla aimara de la sierra central de Perú (Tello-Xesspe, 1979: 19; Belleza, 1995: 29), (tomado de L. Feldman, 2006) en el sur de Chile también se le dice ahuacolla.

Se debe precisar que los datos etnohistóricos (crónicas) indican que se llamaba hahuacolla, avacolla o hahuakollay (Trichocereus peruvianus), a una de las dos especies de cáctus, la cual es espinosa y poco usada como planta de poder; y la achuma o huachuma a la especie que no tiene espinas o son muy pequeñas y eran usadas preferentemente con fines rituales. Sin embargo la aguacolla tiene mayor concentración de mezcalina que la huachuma  por lo tanto no se descarta su uso  con fines rituales.

La Achuma o Huachuma tiene el nombre científico Echinopsis pachanoi (antes conocido como Trichocereus pachanoi). Hoy se sabe que muchas cactáceas contienen Mezcalina y varían los grados de concentración de este componente. La huachuma tiene una baja proporción de este componente, razón por la cual debe ser cocinada muchas por horas, en cambio el Peyote que es un pequeño cactus de meso y parte de norteamerica, se puede consumir directamente en poca cantidad para experimentar sus efectos pues la concentración de mezcalina es alta.

La mezcalina, descubierta a fines del siglo XIX en el cactus mexicano “peyote” (Lophophora williamsii), fue el primer “alucinógeno” purificado y estudiado farmacológicamente, lo cual permitió conocer científicamente el origen de los estados modificados de conciencia. Posteriormente, se descubre la presencia de mezcalina en el San Pedro y otros cactus (Cabieses, 1993: 399).

Tradicionalmente entre los curanderos de la zona norte del  Perú, es considerado, debido a su forma alargada o fálica, como un espíritu masculino que puede otorgar al curandero, chaman o a alguno  quien la consume, la capacidad de transformación (en águila o falcónida y/o jaguar andino) al igual que en la cosmovisión tradicional, pueden hacer también otras plantas de poder.

Se prepara de distintas formas: cortado en tajadas y cocer, a veces se le quita la membrana externa (exponiendo la capa de color verde oscura donde se concentra la mezcalina) y se descarta la medula interior; se corta en tajadas y se machaca para hervirla por al menos 4 horas; otra forma contemporánea que con fines prácticos se está usando es de modo deshidratado y molido.

San Pedro o Huachuma: Vista superior, cortado sin la membrana externa y la flor.

Antecedentes Históricos:

Para el área andina se han redactado dos diccionarios en el siglo XVII y cada uno de estos presenta definiciones  a uno de los tipos de cactus que mencionan las crónicas:

 En “Arte y diccionario quechua-español” Diego Gonzáles de Holguín dice:

Hahuakollay, nom. flor de espino, el espino que tiene ramas, jigantón.” (Gonzáles de Holguin, 1608).

Ludovico Bertónio menciona en el “vocabulario de la lengua aymara” dice:

Achuma: cardo grande; y vn beuedizo que haze perder el juicio por vn rato” (Bertonio, 1612) 

Dibujo del cronista mestizo Felipe de Huaman Poma Ayala

Las Crónicas

Durante la primera mitad del siglo XVII, la iglesia católica emprendió una campaña para “la Extirpación de Idolatrías”. En este contexto, la Achuma representó un obstáculo para la aculturación de los nativos, y por ello se convirtió en uno de los objetivos de los extirpadores.

A continuación se presentan una serie de citas hechas por diverso cronistas españoles haciendo referencia sobre la “achuma, chuma y 

“La chuma que son vnos cardones espinosos asados en rebanadas, y puestas sobre la parte dolorida de la goza alibia el dolor, y lo quita, del sumo de esta yerba usan los indios supersticiosamente bebiendola con que pierden el sentido, y dicen que ven quanto quieren […]” (Vásquez de Espinosa, 1630).

“Del nombre de esta planta deriva indudablemente el verbo actual criollo del Perú y Chile chumarse, sinónimo de emborracharse, embriagarse.” (B. Cobo 1631).

…”Es ésta una planta con que el demonio tenía engañados a los indios del perú en su gentilidad; de la cual usaban para sus embustes y supersticiones. bebido el zumo della, saca de sentido de manera que quedan los que lo beben como muertos, y aun se ha visto morir a algunos por causa de la mucha frialdad que el cerebro recibe. transportados con esta bebida los indios, soñaban mil disparates y los creían como si fueran verdades.” (Bernabe Cobo 1631).

…”toman un brebaje que llaman Achuma; que es una acua, que haçen del çumo de unos cardones gruessos y lisos, que se crían en valles calientes; bévenla con grandes çeremonias, y cantares: y como ellas sea muy fuerte, luego, los que la beven quedan sin juiçio; y privados de su sentido: y ven visiones que el Demonio les representa, y conforme a ellas jusgan sus sospechas y de los otros las intensiones.” (Anello Oliva,1631).

“En particular se ha predicado contra una bebida q. Llama Achuma […]; “Es ésta una planta con la cual el diablo seducía a los indios del Perú en su paganismo”… Archivo Romano S.J. (ARSI, Peruana. Litterae Annuae, T. IV, 1630-1651. Vol. Perú 15), citado por Polia (1996: 284).

Evidencias arqueológicas del uso y consumo del cactus 

Las evidencias del uso del cactus se han registrado en:

a) Contextos arqueológicos (evidencia física de las plantas o en polen)

b) Parafernalia ritual: compuesta por artefactos con diversos materiales óseos, madera, metal, como tubos de inhalación, vasos, etc.; y 

c) La evidencia iconográfica en escultura lítica, textilería pintada, modelado y pintura en cerámica, etc.

Evidencia más antigua de la presencia de una planta enteogena en contexto arqueológico hasta la fecha corresponde a las halladas en la Cueva “Guitarrero” Ancash-Perú (T. Lynch, 1980), ubicadas en los estratos más profundos correspondientes a una antigüedad de 6,800-8,200 a.C. (Periodo Arcaico). En las excavaciones arqueológicas se registraron restos de macrofosil (nudo de espinas) y restos de microfósil de polen ambos correspondientes a cactus de la especie Trichocereus peruvianus). Otro tallo de cactus se encontró en estratos que datan entre 5600-500 años a. C.

Ya sea que los habitantes de esta cueva consumieron el cactus como alimento, como medicina o para uso ritual, como sea se presume que su presencia sugiere que se trata de la evidencia en contexto arqueológico más antigua que existe y que además fue consumido en diferentes épocas.

Macrofosil de areola (spine cluster) de cactus San Pedro hallado en la cueva Guitarrero, donde se encontraron las evidencias del primer horticultor de los andes centrales.

En el sitio denominado El Paraiso o Chuquitanta uno de los asentamientos prehispánicos más antiguos de la ciudad de Lima, al interior de una posible residencia de elite  se halló la ofrenda de un cactus envuelta con un tejido y conservado en perfectas condiciones (2,100-1700 a.C.) este hallazgo constituye la evidencia macroscópica mejor conservada que existe hasta la fecha.

Cactus San Pedro encontrado como ofrenda en el área residencial de elite de El Paraiso (2015, J. Narvaez).

Durante el desarrollo de la Cultura Cupisníque en la costa norte del Perú (1200-400 a.C.) cronológicamente surge un poco antes de la sociedad Chavín y subsiste contemporáneamente a la  misma, representaron una considerable cantidad de vasijas de cerámica del cactus Huachuma, para el área de los andes centrales no existe otra sociedad que más expresó en su arte simbólico la importancia del uso del esta planta y generalmente estas corresponden a vasijas de tipo ceremonial finamente elaboradas.

Vasija Cupisníque (1200-500 a.C.)

Conjunto de vasijas Cupisníque mostrando al cactus obsérvese el jaguar asociado.

Serpiente, jaguar y cáctus.

Botella Cupisníque con cactus” hembra y macho” 

Gale Academic OneFile - Document - Los complejos de Cerro ...
  1. Iconografía del sitio Cupisníque de Huaca Collud. Nótese el diseño a modo de “red” en color rojo y blanco y los motivos fractales.
http://www.semanarioexpresion.com/Presentacion/img/noticias/cl_notascortas/cl_notascortas_25102013-115104_notas.jpg

b. vista general de los frisos policromos Cupisníque en Collud, Chiclayo.

La Civilización Chavín

Centro Ceremonial de Chavín de Huantar se ubica a 3,600 msnm en la cordillera de Conchucos de  los Andes centrales del Perú. En un área de confluencia entre caminos que vienen desde el litoral costero y de la amazonia a través de pasos o caminos naturales. Las evidencias arqueológicas indican que hasta aquí llegaron peregrinos desde al menos 600 km al norte y sur pues se han registrado vasijas de cerámica de diversos estilos contemporáneos y restos óseos con fauna del litoral, de las montañas andinas y de la Amazonía transportadas como ofrendas.

El hallazgo de una lápida en la Patio Circular a desnivel del templo antiguo de Chavín de Huantar (900 a.C) representando a un personaje portando una planta de San Pedro fue el indicador de la importancia y el uso de esta especie en rituales pues fue registrada como parte de un elemento ornamental-arquitectónico de la plaza circular es decir de un espacio de uso público con fines ceremoniales. Este hallazgo se hizo en el año 1972 (L. Lumbreras).

Esta lapida se habría ubicado en el cuadrante NW (lapida VI-NW12) de la patio circular siendo la mejor conservada.

Investigaciones en el centro ceremonial de Chavín han mostrado que otras plantas de poder o enteogenas también fueron usadas dentro de los espacios públicos del lugar. Se han  encontrado en excavaciones arqueológicas evidencias de tubos de inhalación,  morteros de piedra para trituración (rape), esculturas líticas representando plantas de Anadenanthera colubrina (R. Burger, 2011) 

La iconografía de esta cultura generalmente plasmada en roca representa una variedad de seres míticos con atributos de águilas, serpientes, lagartos, felinos, entre otros que formaron parte de su cosmovisión y que revelan contactos con la amazonia.

Izq. Litoescultura de Chavin  y der. Poblador de la amazonia contemporanea. Comparece la indumentaria

Chavín: Arriba a la izquierda: entre las construcciones más antiguas (color amarillo) se ubica el Patio circular hundido; abajo reconstrucción de área entorno al patio y a la derecha, el interior del espacio circular donde se ubica la lápida del “sacerdote portando un cactus de San Pedro” ubicado al extremo derecho.

En resumen los datos arqueológicos indican que una serie de plantas de poder se habrían usado en este centro ceremonial el cual presentaba, como otros templos, diseños iconográficos donde se plasmó la cosmovisión y la ideología religiosa de las culturas originarias.  Por mi parte encuentro evidencia iconográfica que además indicaría que la ayahuasca (Baniosteropsis caapi) también fue usada en este centro ceremonial. (Esta evidencia será presentada en otros artículos).

La sociedad Nazca

Esta civilización reconocida mundialmente por sus célebres geoglífos llamados también “líneas de Nazca” extendidas en las áreas desérticas de Palpa y Nazca en la zona centro sur del Perú (200-600 d.C.). Destaca también por la calidad artística de su cerámica escultórica y policroma donde se plasmó también su cosmovisión.

En su etapa más antigua esta sociedad tuvo como capital teocrática al centro ceremonial denominado como Cahuachi, el cual colapso el año 350 d.C. luego del suceso de un fenómeno del Niño costero (Paleo Enso) que provoco con lluvias torrenciales intensas,  seguido de un terremoto que hizo colapsar la arquitectura  (estructura material) así como la Superestructura (ideología) pues, el centro ceremonial comenzó a ser abandonado y enterrado en su totalidad previas ofrendas de variados tipos, sacrificios de animales y  hasta de humanos. Sin embargo algunos de estos tipos de rituales de clausura y renovación fueron desarrollados durante los eventos de remodelación arquitectónica que se daba de modo cíclico, costumbre practicada en todos los andes desde el surgimiento de la arquitectura publica monumental.

Uno de los hallazgos más importantes hallados durante excavaciones arqueológicas corresponde a las evidencias materiales de un probable banquete o festín ceremonial donde toda la vajilla fue usada, rota de modo ritual y ofrendada en un “cajón de adobes”  a desnivel ubicado en la esquina de una de las varias plazas principales frente a la Gran Pirámide 01 de Cahuachi. 

Conjunto de vasijas de diversas formas y tamaños, incluye vasijas ceremoniales y otras de uso doméstico halladas en la esquina de una plaza del centro ceremonial Cahuachi capital teocrática de la sociedad Nazca. En la parte inferior se observa vasos con forma de cactus (Museo Antonini, Nazca CISRAP). 

Izquierda, detalle de uno de los vasos de Cahuachi, nótese los relieves verticales y  la alineación de “estrellas” dentro de estos que representan los nudos de espinas del cactus. 

Este hallazgo podría estar representando el conjunto de parafernalia ritual usada en los rituales de libación de plantas de poder, conformada por vasijas domésticas, posiblemente para la dieta post ceremonial y además las vasijas contenedoras de líquidos de variadas formas y complejos diseños que representan la ideología religiosa de la sociedad nazca. 

Algunas de las vasijas que conforman el conjunto ofrendado, pudo haber contenido aguacolla y forma parte de este conjunto 6 o 7 vasos con forma de cactus. Este “contexto ceremonial” podría estar indicando que en estos espacios se desarrollaron solemnes ceremonias con libación de esta especie, dirigidas por los oficiantes del centro ceremonial y con participación de cierto número de individuos.

NazcaWachuma

Derecha, desarrollo de la escena plasmada en una vasija Nazca (derecha y abajo) donde aparece un personaje ataviado portando antaras, musicos, vasijas tapadas a las cuales estos rodean, un cactus y muchos vasos. 

Cahuachi: Capital teocrática de la sociedad Nazca

Cántaro ceremonial Nazca de casi 1 m de alto: desarrollo de los personajes  y atributos del ser principal encarnando al “espíritu del San Pedro” obsérvese las extremidades cubiertas de espinas y dos cardones de Cáctus emergiendo de los hombros.

“Ser espinado”, posiblemente encarnando al espíritu del cactus.

La Cultura Moche

Esta sociedad desarrollada entre los años 200 d.C. hasta el 650 d.C. en la costa norcentral y norte del Perú fue contemporánea a la cultura Nazca y también, según las evidencias escultóricas de la cerámica, utilizó la Huachuma como elemento principal de su rituales al parecer no del modo institucionalizado por el grupo de poder dirigente como en Chavín y nazca, sino por habrían habido oficiantes rituales y/o curanderos especialistas al servicio de cada poblado o ciudad las que formaron parte del estado Moche o llamado también Mochica una sociedad estratificada, con una elite gobernante con un ejército que respaldaba el orden social.  

En este panorama existió una elite sacerdotal que dirigía las ceremonias oficiales cuya existencia se plasmó en la cerámica escultórica y en la pintura sobre las vasijas ceremoniales a los sacerdotes muy bien ataviados con indumentaria fastuosa y en cambio a los oficiantes rituales con trajes sencillos pero muy característicos y que permiten diferenciarlos entre sí.

Sacerdotes mochica

              Cactus de huachuma y sostenido por un 

oficiante ritual en trance y haciendo un gesto de poder.

Personajes en trance con tunica que cubre la cabeza los pies, tipica vestimenta para los oficiantes rituales de huachuma. Ambos personajes tiene una caja al costado conteniendo posiblemente la parafernalia ritual.

Personaje en trance portando “cabeza” de huachuma

Durante las últimas décadas de investigaciones arqueológicas en los andes del Perú muestran una considerable una variedad de evidencias del uso ancestral de la huachuma o de la aguacolla. Por un lado se encuentran los objetos que forman parte de la parafernalia ceremonial, iconografía litica y ceramica, contextos arqueologicos que demuestran el uso y consumo de este enteogeno con fines rituales y ceremoniales. Desde los tiempos del surgimiento de la alta culturas hasta las sociedades preestatales, las plantas enteogenas jugaron un rol muy importarte, pues las primeras formas de organización de la sociedad fue de tipo teocratico donde los sacerdotes usaron los enteogenos como sacramento de los rituales publicos en los imponentes centros ceremoniales monumentales  como son Chavín y Cahuachi solo por mencionar a los mencionados en el presente articulo pues por otra parte, podriamos mencional a Tiawanaco (altiplano surandino) en estos casos hay indicadores que reafirman de modo inequivoco que el consumo de este cactus asi como otras plantas formaba parte de los sacramenos por tanto eran muy apreciados su beneficios pues como mencionan las cronicas, les permitian entrar en trance y hacer augurios.

Consideraciones finales

Las evidencias arqueológicas del uso de plantas enteógenas se remontan al menos a alrededor de 6,800 a.C  y al menos hace  3,000 años atrás se utilizó de modo institucionalizado como sacramento dentro de los ritos y ceremonias en los templos o centros ceremoniales, en estas experiencias los “visionarios” locales plasmaron iconografías para ornamentar los espacios publicos asi como se encargaron de difundir la ideologia y cosmovision grabando sus visiones en diversos materiales o soportes. La parafernalia de uso ritual, asi como la arquitectura religiosa, se ornamentaron con elementos, símbolos y personajes visionados durante en trance. Esto producia una atmosfera “espiritual”  a los peregrinos que llegaban a los templos para participar de los rituales y ceremonias publicas y privadas. Seguramente para los partícipes de estas experiencias eran muy impactantes e inolvidables y como pasa en los peregrinajes  tradicionales como en el santuario del Coyllurriti (Cusco), los peregrinos podian adquirir objetos con los iconos y simbolos de su experiencias visionarias.

La evidencia etnohistorica registrada por los cronistas españoles en el siglo XVII, señalan el uso extendido y conocido de la huachuma  asi como de otras plantas enteogenas que no he mencionado en este articulo como son la wilka o vilca, ishpingo , Misha ó floripondio entre otras. 

Maestro curandero de las Huaringas  y su  “mesa” o altar  con la parafernalia ritual.

Detalle de la “mesa” en la parte media se ubica una cabeza de huachuma.

En la actualidad el uso ritual del San pedro o Huachuma continua en vigencia sobre todo en la región norte del Perú, ayacucho y al norte de Lima, ademas es usada por los curanderos urbanos que inmigraron a la a la capital. Sin embargo las regiones de Chiclayo y sobre todo la sierra de la región Piura, especificamente en la provincia de Huancabamba, son areas donde la el “curanderismo” con el uso del San Pedro se han mantenido vigentes aun cuentan los curanderos que venian desde el Ecuador gente del pueblo Shuar y de otros naciones a caballo para limpiarse, sanarse y hasta para aprender. 

Esta area tiene tanto prestigio “curanderil” que recibe a mucha gente (en la epoca seca Julio-Setiembre) se recuerda que fue visitada por  presidentes del Perú como Juan Velazco Alvarado y Alberto Fujimori, quienes llegaron a las Guaringas para energizarse con el “poder de los encantos de las lagunas”. Esta región es la predilecta por quienes se quieren aventurar  a curarse y hasta para terminar de aprender de los maestros locales en su propio espacio o contexto original y natural. Se dice a demas que todo curandero tiene que ser bautizado en las lagunas para concretar la iniciación y encarnar la maestria .

Maestro portando cabeza de huachuma.

Aguacolla en Tupe, Yauyos,  Lima.

Y para concluyr con este capítulo […] remataré / con una infernal [idolatría] que todavía dura y está muy introducida, y usada dellos y de los casiques y curacas más prinçipales desta nación y es que para saber la voluntad mala ó buena que se tienen unos á otros, toman un brebaje que llaman Achuma; que es una acua, que haçen del çumo de unos cardones gruessos y lisos, que se crían en valles calientes; bévenla con grandes çeremonias, y cantares: y como ellas sea muy fuerte, luego, los que la beven quedan sin juiçio; y privados de su sentido: y ven visiones que el Demonio les representa, y conforme a ellas jusgan sus sospechas y de los otros las intensiones.”

(Anello Oliva,1631) 

Arql. Fidel Fajardo Rios

 Lima- Perú 

(fidelfajardo911@gmail.com)

Ayacucho, 19 de junio de 2020.

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